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jueves, 12 de noviembre de 2015

¿Qué es la Neumonía?

¿Qué es la Neumonía?
La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. Éstos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que —en las personas sanas— se llenan de aire al respirar. Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.
La neumonía es la principal causa individual de mortalidad infantil en todo el mundo. Se calcula que la neumonía mató a unos 935 000 niños menores de 5 años en el 2013, lo que supone el 15% de todas las defunciones de niños menores de 5 años en todo el mundo. La neumonía afecta a niños —y a sus familias— de todo el mundo, pero su prevalencia es mayor en el África subsahariana y Asia meridional. Pueden estar protegidos mediante intervenciones sencillas y tratados con medicación y cuidados de costo bajo y tecnología sencilla.

Causas
Diversos agentes infecciosos —virus, bacterias y hongos— causan neumonía, siendo los más comunes los siguientes:
Streptococcus pneumoniae: la causa más común de neumonía bacteriana en niños;
Haemophilus influenzae de tipo b (Hib): la segunda causa más común de neumonía bacteriana;
El virus sincitial respiratorio es la causa más frecuente de neumomía vírica.
Pneumocystis jiroveci es una causa importante de neumonía en niños menores de seis meses con VIH/SIDA, responsable de al menos uno de cada cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH.

Transmisión
La neumonía puede propagarse por diversas vías. Los virus y bacterias presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños, pueden infectar los pulmones al inhalarse. También pueden propagarse por vía aérea, en gotículas producidas en tosidos o estornudos. Además, la neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el parto y en el período inmediatamente posterior. Se necesita investigar más sobre los diversos agentes patógenos que causan la neumonía y sobre sus modos de transmisión, ya que esta información es fundamental para el tratamiento y la prevención de la enfermedad.

Formas de presentación
Los síntomas de la neumonía vírica y los de la bacteriana son similares, si bien los de la neumonía vírica pueden ser más numerosos que los de la bacteriana.
En menores de 5 años con tos y/o dificultad para respirar, acompañadas o no de fiebre, la neumonía se diagnostica por la presencia de taquipnea (respiración rápida) o tiraje subcostal (depresión o retracción de la parte inferior del tórax durante la inspiración, cuando en las personas sanas el tórax se produce una expansión). Las sibilancias son más frecuentes en las infecciones víricas.
Los lactantes con afectación muy grave pueden ser incapaces de comer o beber, y pueden presentar pérdida de consciencia, hipotermia y convulsiones.

Factores de riesgo
La mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección mediante sus defensas naturales, pero los niños inmunodeprimidos presentan un mayor riesgo de contraer neumonía. El sistema inmunitario del niño puede debilitarse por malnutrición o desnutrición, sobre todo en lactantes no alimentados exclusivamente con leche materna.
La presencia previa de enfermedades como sarampión o infecciones de VIH asintomáticas también aumentan el riesgo de que un niño contraiga neumonía.
Los factores ambientales siguientes también aumentan la susceptibilidad de los niños a la neumonía:
la contaminación del aire interior ocasionada por el uso de biomasa (como leña o excrementos) como combustible para cocinar o calentar el hogar;
vivir en hogares hacinados;
el consumo de tabaco por los padres.

Tratamiento
La neumonía causada por bacterias puede tratarse con antibióticos. El antibiótico de elección es la amoxicilina en comprimidos dispersables. La mayoría de los casos de neumonía requieren antibióticos por vía oral los cuales suelen recetarse en centros de salud. Estos casos también pueden ser diagnosticados y tratados con antibióticos orales baratos a nivel comunitario por los trabajadores de salud comunitarios capacitados. Se recomienda la hospitalización de los lactantes de dos meses o menos, así como de los casos muy graves.

Prevención
La prevención de la neumonía infantil es un componente fundamental de toda estrategia para reducir la mortalidad infantil. La inmunización contra la Hib, neumococos, sarampión y tos ferina es la forma más eficaz de prevenir la neumonía.
Una nutrición adecuada es clave para mejorar las defensas naturales del niño, comenzando con la alimentación exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses de vida; además de prevenir eficazmente la neumonía, reduce la duración de la enfermedad.
También puede reducirse el número de niños que contraen neumonía corrigiendo factores ambientales como la contaminación del aire interior (por ejemplo, proporcionando cocinas de interior limpias a precios asequibles) y fomentando una higiene correcta en hogares hacinados.
A los niños infectados con el VIH se les administra el antibiótico cotrimoxazol diariamente para reducir el riesgo de que contraigan neumonía.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Beneficios de lavarse las manos!



¿Por qué es importante el lavado de manos?

Al lavarnos podemos evitar las siguientes enfermedades:
  1. Enfermedades diarreicas: provocadas por microorganismos como bacterias y parásitos, las cuales llegan a nuestro organismo a través de la ingestión de alimentos, agua o utensilios  que ha sido manipulada por manos  que estaban contaminadas.
  2. Enfermedades respiratorias: por la misma razón que las bacterias al estornudar y nos tapamos con las manos (de hecho este es un mal hábito, lo correcto seria estornudar o toser en la fosa del codo y no tapandonos con las manos)
  3. Infecciones de piel y de ojos

¿Cuando lavarse las manos?

Después de haber: 

  • Ido al baño, 
  • Manipulado alimentos
  • Trabajado con elementos contaminantes (químicos, heces fecales, animales, basura)
  • Tocado elementos públicos (pasadores de buses o perillas de puertas de lugares públicos, etc.)
  • Trabajado en tierra
  • Estado en contacto con personas enfermas
  • Estornudar (sonarse la nariz), toser, etc.

Antes de:

  • Tocar a un bebè
  • Comer o beber
  • Tocarse la cara (ojos, nariz, boca, oido)
  • Visitar alguien enfermo
  • Curar una herida

¿Cómo lavarse las manos correctamente?

domingo, 25 de octubre de 2015

LOS RUIDOS DEL ORGANISMO

El estómago gruñe, el intestino expulsa gases, de la boca salen eructos, ataques de tos o estornudos, la rodilla cruje: el cuerpo emite los ruidos más diversos. La mayoría de ellos son inocuos aunque desagradables.





"Por respeto a los que te rodean uno siempre debería evitar los ruidos o reducirlos. Sin embargo, esos ruidos nunca se comentan ni se excusan", dice Imme Vogelsang.

Eructos y flatulencias

El órgano que más ruidos produce es el tracto digestivo.

La mayor parte de las señales acústicas en ese órgano son producto de la interacción entre el aire y los líquidos en el estómago o el intestino. Por ejemplo, los borborigmos se producen cuando uno tiene hambre y el estómago está desplazando aire tragado en vez de comida. El aire combinado con los jugos gástricos genera ruido.

"También los ácidos en el estómago y el estrés desempeñan un papel", explica el gastroenterólogo Christian Trautwein. La única solución es dar de comer al estómago. "Antes de participar en una conferencia o asistir a otro evento prolongado conviene, por si acaso, comer una cosita fácilmente digerible", recomienda Vogelsang. Eso calma el estómago, aglutina los ácidos e impide además el aliento fétido.

Los eructos se forman cuando uno ha comido mucho y al mismo tiempo ha tragado mucho aire. "En el estómago entra mucho aire cuando uno traga apresuradamente, no mastica bien o está hablando al mismo tiempo", explica el médico internista Peter Walger. El volumen de un eructo inevitable se puede reducir manteniendo la boca cerrada o apretando sobre ella una servilleta.

"La persona que eructa con frecuencia y que después tiene un sabor agrio en la boca al tiempo que sufre dolores en la región del epigastrio posiblemente padece de reflujo gastroesofágico", dice Trautwein

Tragar aire también ocasiona flatulencia. Sin embargo, también en este caso pueden existir causas médicas. "Las infecciones agudas y también enfermedades como la intolerancia a la lactosa y la alergia al gluten hacen que aumente mucho la actividad intestinal", explica Trautwein.

Quien nota cambios en el interior de su cuerpo y padece con mayor frecuencia de flatulencia, también independientemente de la ingestión de determinados alimentos, debería consultar a un médico, porque podría tratarse del primer síntoma de una enfermedad crónica.



Estornudar y toser 



Esto es socialmente más aceptable que producir ruidos digestivos. Sin embargo, los estornudos y ataques de tos durante un concierto, una conferencia o un viaje en tren también pueden ser muy molestos. Los estornudos muchas veces se deben a una alergia crónica, de la misma manera que la tos puede deberse a un resfriado.

"Sin embargo, también puede ser una reacción local espontánea de la nariz, por ejemplo a la contaminación del ambiente, a un olor intenso o también a una luz fuerte",

"Cuando uno nota que va a estornudar, puede intentar reprimir el estornudo apretando con el dedo la parte superior de la depresión entre los dos pliegues de la piel situados arriba del labio superior".


Los crujidos de las rodillas y otras articulaciones raras veces son vistos como escandalosos por las personas que están a su alrededor, sino más bien como algo preocupante.
"En la parte interior, la rodilla se estabiliza por numerosos tejidos blandos. Cuando la articulación se tuerce, esos tejidos pueden deslizarse y chasquear", explica el ortopedista Fritz Niethard. Sin embargo, si al mismo tiempo se presentan dolores o hinchazones, el crujido puede ser síntoma de una lesión de menisco.